| El retraso mental
(RM) se define como una capacidad intelectual general significativamente
inferior al promedio que se acompaña de limitaciones
importantes de la actividad adaptativa propia de por lo menos
dos de las siguientes áreas de habilidades: comunicación,
cuidado de sí mismo, vida doméstica, habilidades
sociales/ interrpersonales, utilización de recursos comunitarios,
autocontrol, habilidades académicas funcionales, trabajo,
ocio, salud y seguridad. Su inicio debe ser anterior a los 18
años de edad (APA, 1995:41).
La gravedad del RM tiene, lógicamente, una importancia
determinante en el diagnóstico y en la planificación
de los programas de intervención (en áreas curriculares,
en habilidades de adaptación: comunicación, autonomía
psicosocial, etc). La especificación de la gravedad se
ha basado tradicionalmente en cuatro grados de intensidad en
función de la medida del déficit intelectual:
- Retraso mental leve (o ligero): CI entre
50- 55 y 70.
- Retraso mental moderado:
CI entre 35-40 y 50- 55.
- Retraso mental grave (o severo): CI entre
20- 25 y 35- 40.
- Retraso mental profundo: CI inferior a
20 o 25.
Causas del retraso mental. Las más
comunes son:
Condiciones genéticas. A veces el retraso mental es
causado por genes anormales heredados de los padres, errores
cuando los genes se combinan, u otras razones. Algunos ejemplos
de condiciones genéticas incluyen síndrome de
Down, síndrome frágil X, y phenylketonuria (PKU).
Problemas durante el embarazo. Retraso mental puede resultar
cuando el bebé no se desarrolla apropiadamente dentro
de su madre. Por ejemplo, puede haber un problema con la manera
en la cual se dividen sus células durante su crecimiento.
Una mujer que bebe alcohol o que contrae una infección
como rubéola durante su embarazo puede también
tener un bebé con retraso mental.
Problemas al nacer. Si el bebé tiene problemas durante
el parto, como, por ejemplo, si no está recibiendo suficiente
oxígeno, él o ella podría tener retraso
mental.
Problemas de la salud. Algunas enfermedades tales como tos
convulsiva, varicela, o meningitis pueden causar retraso mental.
El retraso mental puede también ser causado por malnutrición
extrema (por no comer bien), no recibir suficiente cuidado médico,
o por ser expuesto a venenos como plomo o mercurio.
El retraso mental no es una enfermedad. No se lo puede contraer
de otras personas. El retraso mental no es un tipo de enfermedad
mental, como la depresión. No hay cura para el retraso
mental. Sin embargo, la mayoría de los niños con
retraso mental pueden aprender a hacer muchas cosas. Sólo
les toma más tiempo y esfuerzo que a los otros niños.
Evaluación: Aunque es conveniente realizar
una evaluación del desarrollo intelectual,proporciona
resultados escasamente útiles para fundamentar los pricipios
de intervención, al menos los resultados globales. Es
importante realizar una evaluación completa del lenguaje,
lo que exigirá el empleo de pruebas estandarizadas y
de portocolos y grabaciones en situaciones naturales, para saber
la forma en la que estos niños usan el lenguaje en sus
interacciones cotidianas.
Intervención logopédica: La
intervención en el lenguaje del niño con RM debe
iniciarse desde los primeros meses de vida. La estimulación
temprana parece más eficaz en la mejora y aceleración
del desarrollo perceptivo- motor que en la adquisición
y desarrollo del lenguaje Sin embargo, las características
perceptivas de muchas de las habilidades comunicativas prelingüísticas,
por una parte, y el propio carácter preventivo de la
estimulación temprana, por otra, hacen de ésta
un valioso vehículo para la intervención. Por
otro lado, parecen más eficaces los programas altamente
estructurados, que será tanto más elaborada cuanto
mayor sea el RM. Es necesario que la estimulación temprana
del niño incluya tareas relacionadas con el desarrollo
cognitivo y motor. Otro aspecto a tener en cuenta es la implicación
de la familia., ya que se considera que la colaboración
y el compromiso de la familia en la intervención son
un factor determinante de su eficacia. Otro de los aspectos
importantes en la intervención es que debe mantenerse
un enfoque evolutivo y que la intervención se realice
desde las habilidades que el niño ya domina. De forma
general la inervención es similar a la de los niños
que presentan TEL, ya es dependerá mucho de si el niño
posee o no lenguaje oral.
SUJETOS SIN LENGUAJE ORAL:
Trabajar los prerrequisitos del lenguaje:
Fomento de aparición de intención comunicativa
(limitación de las acciones, empleo de mediadores simbólicos
para conseguir cosas).
Atención, memoria, imitación, contacto ocular,
juego simbólico, juegos de turnos, etc.
Enseñanza de sistemas aumentativos/ alternativos de comunicación:
Sin ayuda: bimodal
Con ayuda: SPC
SUJETOS CON LENGUAJE ORAL:
Principios básicos para la intervención:
Comprobar el nivel de atención e imitación.
Intervención muy estructurada
Grado de participación de padres y tutores.
Niveles de Intervención:
Fonológico: Prerrequisitos (atención, percepción
y discriminación auditiva. Tono, coordinación
y ejecución motora de las estructuras orofaciales. Coordinación
fono- respiratoria...). Producción fonética. Integración
fonética/ programación fonológica.
Morfología: Género y número, adjetivos,
formas verbales regulares e irregulares, participios, comparativos
y superlativos, sustantivos y adjetivos derivados, pronombres
personales en función de sujeto y de objeto, reflexivos
y posesivos, preposiciones y conjunciones.
Sintaxis: Oraciones simples aumentando su complejidad, oraciones
negativas, voz pasiva, oraciones interrogativas, coordinadas,
subordinadas, comparativas...
Semántica: Adquisición atendiendo a criterios
de funcionalidad: familias semánticas. Sinonimia y antonimia.
Asociaciones y seriaciones.
Pragmática: Saludos y despedidas, petición, reclamar
la atención, ruego, demandas de información específica,
demandas de confirmación o negación, hacer preguntas,
hacer comentarios, mostrar aprobación y desaprobación,
protestas...
Marc Monfort y Juárez (1993) propusieron
una serie de principios muy interesantes para
la intervención: principio de intensidad y larga duración
del tratamiento, principio de precocidad, principio de prioridad
de la comunicación, de potenciación de aptitudes,
multisensorial, de revisión contínua...
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